La palabra revelación viene de un término que significa "quitar el velo" o descubrir algo que estaba oculto.
En el contexto bíblico, la revelación es el acto mediante el cual Dios descorre el velo y muestra a la humanidad quién es Él, cuál es su propósito y cómo podemos relacionarnos con Él. No se trata simplemente de que Dios nos dé una lista de datos sobre el universo; se trata de que Dios se da a conocer a sí mismo.
Frase clave: Dios no es un objeto que nosotros analizamos en un laboratorio; es un Ser vivo que se da a conocer por amor.
Para comprender cómo Dios se comunica con nosotros, es útil ver algunas de las características principales de su revelación:
Es una Autorevelación: El centro de la comunicación de Dios no es solo la creación o las leyes, sino Él mismo. Al revelarse, Dios nos abre su corazón y su carácter (su amor, su justicia, su santidad y su misericordia).
Es Voluntaria: Nadie obligó a Dios a comunicarse. Dios no tenía ninguna necesidad de darse a conocer, pero decidió hacerlo libremente impulsado por su gran amor y por su deseo de tener una relación con nosotros.
Es Progresiva: Dios no entregó todo su mensaje de un solo golpe al principio de la historia. A lo largo de los siglos, fue mostrando su plan paso a paso —a través de Abraham, Moisés, los profetas y la historia de Israel— aumentando en claridad con el tiempo, como el sol que se levanta por la mañana hasta iluminar todo el día.
Es Personal y Relacional: La revelación no busca solo llenar nuestra cabeza de conocimiento teórico, sino transformar nuestro corazón para que podamos confiar en Él y vivir en comunidad con Él.
Está al alcance de todas las personas, en todos los lugares y en todos los tiempos.
La Creación: El orden, la belleza y la complejidad del universo muestran que hay un Creador sabio y poderoso (Salmo 19:1).
La Conciencia: En lo profundo del corazón humano existe una noción del bien y del mal que nos señala que hay un Juez moral.
Es la comunicación específica que Dios hace a personas concretas en momentos determinados de la historia.
Las Escrituras (La Biblia): Es la palabra inspirada por Dios donde queda registrado de forma escrita su mensaje y sus promesas.
Jesucristo (La Revelación Suprema): Jesús es el punto más alto de la revelación. La Biblia nos dice que Jesús es "la imagen del Dios invisible" (Colosenses 1:15). Si queremos saber exactamente cómo es Dios, sus palabras, sus gestos y su amor, solo debemos mirar a Jesús.
Teología: Del griego Theos (Dios) y Logos (estudio/palabra). Es el esfuerzo por conocer a Dios de manera ordenada a través de lo que Él ha revelado.
Revelación: "Quitar el velo". El acto mediante el cual Dios se da a conocer libremente a los seres humanos.
Trascendencia: Significa que Dios está por encima, fuera y más allá de toda la creación. No depende de nada en el universo para existir.
Inmanencia: Es lo opuesto y complementario a la trascendencia: significa que, aunque Dios es infinito, también decide estar cerca y presente en nuestra historia y vidas.
Finito vs. Infinito: Finito tiene límites (como nosotros, que tenemos un principio y un fin). Infinito no tiene límites de tiempo, espacio ni poder (como Dios).
Autorevelación: Que la fuente del mensaje es la misma persona que se da a conocer. Dios no envió solo un mensaje; se dio a conocer a Sí mismo.