Dios no le entregó a la humanidad un libro impreso y encuadernado que cayó del cielo de golpe. Al contrario, Dios decidió revelar su mensaje dentro de la historia real y concreta, interactuando con personas reales en momentos específicos del tiempo.
La Biblia recorre un gran hilo conductor que podemos dividir en cuatro grandes actos:
La Creación y la Caída: Dios crea un mundo perfecto, pero el ser humano se aleja de Él por el pecado, rompiendo la relación y trayendo dolor al mundo.
El Pacto y la Promesa (El Antiguo Testamento): Dios elige a un pueblo (Abraham y sus descendientes, la nación de Israel) para preparar el escenario histórico de donde nacería el Salvador. A través de la ley, los profetas y los reyes, Dios guía, disciplina y le da esperanza a su pueblo.
El Cumplimiento (Los Evangelios y la Vida de Jesús): El punto culminante de toda la historia bíblica. Dios se hace hombre en Jesús de Nazaret para rescatarnos, vivir la vida perfecta que no pudimos vivir y morir en la cruz por nuestros pecados, resucitando al tercer día.
La Expansión y la Esperanza Final (Los Hechos y las Cartas hasta el Apocalipsis): El Espíritu Santo impulsa a la Iglesia a llevar el mensaje de salvación a todo el mundo, culminando con la promesa de que Jesús volverá para renovar el cielo y la tierra para siempre.
A veces surge la duda: Si la Biblia es una sola, ¿por qué en la librería cristiana o en internet encontramos tantas versiones diferentes (como la Reina-Valera, la Nueva Versión Internacional, Dios Habla Hoy, etc.)?
La respuesta tiene que ver con cómo evoluciona el lenguaje y el propósito de los traductores:
Los idiomas cambian con el tiempo: El español que se hablaba hace quinientos años (en tiempos de la famosa traducción de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera) usaba palabras y estructuras diferentes a las que usamos hoy en nuestra vida diaria.
El equilibrio entre traducción y claridad:
Algunas traducciones buscan ser lo más literales posible palabra por palabra (ideales para estudiar a profundidad los detalles del texto original).
Otras traducciones buscan ser más dinámicas o equivalentes en el sentido, expresando las ideas principales con un lenguaje sumamente fresco y natural para que un niño o un joven de hoy las entienda al instante.
Todas estas versiones confiables se basan exactamente en los mismos manuscritos antiguos originales; la única diferencia es la manera en que el equipo de traductores vierte esas palabras al español moderno para que el mensaje llegue directo al corazón.
Frase clave: "La Biblia entera es una gran carta de amor e historia escrita por Dios, cuyo protagonista de principio a fin es Jesucristo y su rescate por nosotros."
La historia bíblica no es solo un relato de museos o de eventos ocurridos hace miles de años en lejanas tierras de Medio Oriente. Es la historia en la cual nuestra propia vida está incluida. Cuando leemos la Biblia en familia, nos conectamos con la gran familia de la fe que ha caminado con Dios a lo largo de los siglos.
Historia de la Redacción: El proceso histórico mediante el cual Dios inspiró a diferentes autores a escribir las partes de la Biblia a lo largo de los siglos.
Traducción Literal: Versión de la Biblia que intenta apegarse lo más posible a la estructura gramatical exacta de los idiomas originales (hebreo, arameo y griego).
Traducción Dinámica: Versión de la Biblia que prioriza que el sentido y el impacto del texto original se entiendan con total naturalidad en el español actual.
Historia de la Salvación: El hilo conductor de toda la Biblia que muestra cómo Dios rescata pacientemente a la humanidad del pecado desde el Génesis hasta el Apocalipsis.